El mencho

Muerte de ‘El Mencho’: crónica de un operativo histórico

Nemesio Rubén Oseguera Cervantes —más conocido como El Mencho— era el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas y violentas de México, con presencia también en Estados Unidos y otros países. Bajo su mando, el CJNG se expandió rápidamente, diversificando sus operaciones ilegales —incluyendo tráfico de cocaína, metanfetamina, fentanilo y posesión de armas de alto calibre.

El Mencho nació en Aguililla, Michoacán, en 1966 y se convirtió en uno de los capos más buscados tanto por las autoridades mexicanas como por las estadounidenses. Las autoridades de EE. UU. ofrecían hasta 15 millones de dólares por información que ayudara a su captura.

Cómo murió ‘El Mencho’

El 22 de febrero de 2026, el Ejército Mexicano, apoyado con inteligencia proporcionada por Estados Unidos, localizó y atacó al capo durante un operativo en Tapalpa, Jalisco.

La muerte de El Mencho representa uno de los golpes más significativos al narcotráfico en décadas. Su liderazgo era comparable al de capos históricos que marcaron la lucha contra el crimen organizado en México.

  • Oseguera Cervantes fue herido durante el enfrentamiento y murió mientras era trasladado en avión por las heridas sufridas.
  • En el enfrentamiento murieron también otros presuntos integrantes del CJNG.
  • Se decomisaron armas pesadas, vehículos blindados y equipamiento usado por la organización criminal.

La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes se enmarca en una cooperación de seguridad entre México y Estados Unidos que lleva años funcionando, y en un contexto de presión sostenida contra las redes financieras y logísticas de los grandes cárteles.

Violencia tras su muerte

La noticia de su muerte provocó un violento repunte de ataques coordinados en varios estados:

  • Bloqueos de carreteras con vehículos incendiados y ataques armados.
  • Cancelación de vuelos en Guadalajara y Puerto Vallarta por seguridad.
  • Autoridades reportaron enfrentamientos que dejaron muertos y heridos tanto entre fuerzas de seguridad como civiles.

Esto refleja un riesgo común después de la caída de líderes criminales: vacíos de poder que suelen generar violencia interna en los grupos y represalias contra autoridades.

Algunos expertos advierten que la ausencia de un sucesor claro dentro de la estructura del CJNG podría desencadenar luchas internas y más violencia, al tiempo que las autoridades mantienen alerta máxima ante posibles represalias o reacomodos territoriales.

Además, mientras el Gobierno mexicano presenta el operativo como una demostración de capacidad propia, los efectos sociales y de seguridad continuarán siendo un desafío en los próximos días y semanas.

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