Donald Trump ha anunciado un alto el fuego de 14 días con Irán
El reloj marcaba la cuenta atrás para lo que Donald Trump llamó «el fin de una civilización». Con los bombarderos B-52 en el aire y el mundo conteniendo el aliento, la diplomacia de última hora —con Pakistán como actor inesperado— ha logrado lo imposible: un alto el fuego de 14 días.
Pero mientras los mercados celebran con un «festival alcista», en los pasillos del Capitolio ha estallado una guerra distinta. Esta es la anatomía de una noche en la que el mundo cambió en una hora.
Islamabad»: El mediador inesperado
Ni Suiza, ni Qatar, ni la ONU. Ha sido Pakistán quien, en una maniobra diplomática frenética, ha logrado convencer a la Casa Blanca para que retire el ultimátum que vencía a las 20:00h (hora de la costa este).
El acuerdo, gestionado por el primer ministro Shehbaz Sharif, traslada la mesa de negociación a Islamabad este mismo viernes. El objetivo: convertir estos 14 días de silencio en un tratado de no agresión definitivo.
El Estrecho de Ormuz: La llave que abre la tregua
El alto el fuego no es gratuito. Irán ha tenido que ceder en su arma más letal: el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
- El compromiso: Teherán permite el paso seguro y total de buques de carga de forma inmediata.
- El impacto: La respuesta de los mercados ha sido instantánea. El petróleo, que amenazaba con hundir la economía global, se ha desplomado un 12% en apenas unas horas tras conocerse la noticia.
Pánico y Euforia: El mercado ya sabía algo
Lo que hemos vivido en las últimas horas no tiene precedentes. Mientras la tensión militar llegaba al límite, el mercado financiero ha reaccionado con una violencia inusitada:
- Petróleo en caída libre: El Brent se ha desplomado un 10%, rompiendo la barrera de los 100 dólares hasta situarse en los 98,77$. La amenaza del cierre de Ormuz se desvanece.
- Wall Street vuela: El Nasdaq 100 sube un 2% y el Bitcoin recupera los 71.000$.
- El refugio del oro: Sube un 1,6%, demostrando que, aunque hay tregua, el miedo no se ha ido del todo.
El pacto de los 10 puntos: ¿Quién se ha rendido?
La narrativa del acuerdo varía según quién la cuente, pero los hechos son claros. Tras una mediación frenética de Pakistán, Egipto, Arabia Saudí, Turquía y Marruecos, se ha llegado a un punto de no retorno:
- La condición de Trump: Suspensión de bombardeos por 2 semanas a cambio de la apertura completa e inmediata del Estrecho de Ormuz. Sin petróleo pasando, no hay paz.
- La postura de Irán: Teherán vende el acuerdo como una victoria propia, afirmando que «Trump ha aceptado sus condiciones».
- Israel acepta: A pesar de estar interceptando misiles hace apenas unos minutos, Tel Aviv se suma al alto el fuego coordinado con la Casa Blanca.
Trump lo tiene claro: «Hemos cumplido y superado todos los objetivos militares. La paz está cerca».
¿Qué pide Irán?
Aunque Trump asegura que los objetivos militares de la coalición ya se han cumplido tras la caída de figuras clave de la cúpula iraní en marzo, Teherán ha puesto sobre la mesa un documento de mínimos para no reanudar las hostilidades:
- Cese total de los ataques de la coalición (EEUU-Israel).
- Retirada progresiva de tropas estadounidenses del Golfo Pérsico.
- Indemnizaciones por los daños causados a la infraestructura civil y energética.
El giro interno: ¿La 25ª Enmienda contra Trump?
No todos celebran en Washington. El representante demócrata Mike Quigley ha lanzado una bomba política en plena tregua: ha solicitado oficialmente la destitución de Trump invocando la 25ª Enmienda.
La tensión es tal que incluso aliados históricos del presidente, como el senador Ron Johnson o el comunicador Tucker Carlson, se habían posicionado en contra de un ataque masivo contra infraestructuras civiles iraníes. La izquierda demócrata llama a los legisladores a volver urgentemente a Washington para frenar lo que consideran la deriva de un «hombre enfermo».
