Tertulianos

Tertulianos españoles, una patulea consentida

Opinión

Aunque el abuso de invitar siempre a los mismos tertulianos ya viene de antiguo, ahora con la pandemia este hecho se ha intensificado y se hace con mucho más descaro. Hay varios que están fijos en ciertos programas, pero se cambian de cadena con total desfachatez. Y por supuesto, ¡cobrando en todos!

Yo también quiero ser opinador en televisión.

Además, hablan de cualquier tema sin aportar datos y ofrecen su opinión como si fueran especialistas…¡Así cualquiera! ¿Y nadie piensa pedirles cuentas?

Difunden bulos contra los partidos de izquierdas -a los que detestan- igual que al Gobierno central de coalición. Mientras se hartan de elogiar a la facción conservadora -que en muchos casos es la que sustenta la publicidad-.

Tertulianos españoles: una patulea consentida.

Por su parte, el espectador asiste a discusiones que son surrealistas, donde los tertulianos dicen muchas tonterías sin argumentos y pese a que alguien desmuestre, con información contrastada que se han equivocado, nunca piden perdón ni reconocen sus errores.

Es más, se mantienen en esas mismas mentiras inamovibles, como si fuesen oráculos. Y es que su opinión va a misa. Que es donde deberían estar concentrados, entre incienso y campanillas.

La soberbia y arrogancia de estas figuras es inconcebible, y debería, cuanto menos, despertar la furia entre los profesionales de la información ¿Quién no quiere tener barra libre para hablar de lo que sea en prime time? Y encima son premiados con contratos publicitarios para promocionar productos y servicios, que maldita la falta que nos hacen.

Esta guardia pretoriana de derechas controla la opinión pública, impidiendo que se filtre nada que no sea favorable al sistema. La única programación a la que consienten una neutralidad light, algo tolerable, es a ‘LaSexta’. Aunque siempre con mucha cautela.

Se nota de lejos que Antonio Ferreras está advertido y, aun así, hace milagros con los colaboradores, para que no se note tanto y mantener en cierta manera un equilibrio.

Pero, ¡ay!, la publicidad está al quite y acude como moscas a la miel, por lo que tenemos que seguir con esta programación tan escorada y sectaria. Aquí solo vale atacar a lo supuestamente izquierdoso y luego dejar que ellos se defiendan como puedan.

Por eso en la selección de noticias, priman aquellas más pintorescas o las que vayan contra el Gobierno Central, sean o no verdaderas. El último ejemplo lo vemos con la dimisión de Pablo Iglesias y su corte de coleta, algo que han convertido en notición, siendo apenas un simple chascarrillo.

En los próximos meses iremos viendo cómo evolucionan esos opinadores, ahora que se han quedado sin testaferro y ya no tienen a quien embadurnar. ¡Pero algo sacarán para argumentar tendenciosamente, ya lo verán ustedes!

Por Luis-Lorenzo, ciudadano absorto.

Madrid, mayo de 2021.

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