Revolución en Sudán: La victoria es vuestra

Revolución en Sudán

Un gobierno democrático ya dirige Sudán, el país ha salido de 30 agónicos años de la dictadura del expresidente  Omar Hasán Ahmad al Bashir (acusado internacionalmente de crímenes de guerra y declarado enemigo de la prensa libre).

Gracias a un acuerdo entre el Frente Revolucionario  y las Fuerzas de la Libertad y el Cambio (Forces for Freedom and Change o en sus siglas FFC). El teniente general del ejército sudanés, Abdel Fattah Abdelrahman Burhan, desempeña el papel de líder del Consejo Soberano de Sudan, y es el jefe de estado de transición colectiva del país.

El Consejo Soberano de Sudán está compuesto por seis miembros de la junta militar y seis civiles entre los que hay activistas, juristas, un periodista y dos mujeres. El consejo estará presidido por el mando militar hasta conseguir la transición completa. 

Sudán estuvo a punto de convertirse en un Estado mercenario, con el régimen reclutando hombres para luchar en las guerras de los Estados árabes en Yemen y  Libia.

Masacre en Sudán

Tras la caída del dictador, hubo un levantamiento civil en las calles de Sudán y que se vio contrarrestado con la represión violenta por parte de los militares. La población pedía un gobierno más democrático y civil cuando los militares acaparaban todo el poder. 

Así protestaba un sudanés hacia la brutalidad de las RSF:

“¡Gracias por el sonido de los disparos, por disparar sin discriminación! Gracias por la muerte rápida y todos los desaparecidos! ¡Gracias por la sangre de los mártires que inundan nuestras calles!”.

El gobierno militar reprimió a la población con mano dura durante varios días, igual que hizo el anterior gobernante. Se culpó a un grupo paramilitar janjaweed (Yanyauid), de golpear, violar, sembrar el caos y secuestrar a la población. Según datos oficiales, el pasado 3 de junio, más de 500 personas perdieron la vida durante las protestas. Y se contaron más de 1000 desaparecidos y cerca de 2000 heridos (entre torturas y violaciones sexuales).

Durante los días más sangrientos, los medios internacionales no pudieron tener acceso a fuentes fidedignas que dieran testimonio de la catástrofe que estaba sucediendo en Sudán. Se limitó el servicio de internet y se cerraron las páginas web con referencias de la revolución de Sudán.

Mediadores internacionales

La ONU (Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas) anunció que investigará las  acusaciones de violación de los derechos fundamentales de los manifestantes.

Se acusa a un señor de la guerra llamado Hemeti (líder de las Fuerzas de Apoyo Rápido), de perpetrar la matanza de los manifestantes en Jartum el pasdado 3 de Junio. 

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