Los peligros del “Influencer” para la opinión pública

El “INFLUENCER”: Con el papanatismo habitual en nuestra sociedad, se utilizan términos tomados del idioma inglés, vengan o no al cuento, sin advertir que existen en español otros similares, sin necesitar ese traslado, que no es sino un vasallaje o la pereza de rendirse a la moda más servil.

Un ejemplo evidente es la utilización de la palabra “influencer”, para referirse a gente que imparte sus teorías y opiniones sobre cualquier cosa y que son seguidas rutinariamente, sin ponerlas para nada en cuestión.

Lo ha dicho ese tal, pues será verdad. No hay que averiguar nada más.

Claro que hay personajes así en la prensa, la radio y sobre todo en la televisión, donde se rifan por aparecer y dejar fijada su opinión apenas elaborada, soltada a bote pronto.
Para que quede claro a quien nos referimos, bastará con evocar las palabras del cantante Miguel Bosé o de su colega Bunbury, por no incluir, además, al Obispo Cañizares , al rapero Kase O, o a José Luis Mendoza (Rector de la Universidad Católica de Murcia); todos los cuales se acaban de despachar opinando sobre las vacunas contra el coronavirus, tan meridianamente que resultan descacharrantes.

Lo han hecho a calzón quitado, sin ninguna consideración, abrumándonos con sus conocimientos tan sutiles, científicos y doctorales, que resultan inapelables…
¿Inapelables? Bueno, vamos a dejarlo en sensacionales, iluminadores y ejemplares. Vamos, que con esos juicios que nadie les ha pedido, el mundo puede caminar directo al abismo y la profundidad de sus averiguaciones.

Estos “influencers” tan dogmáticos, quieren orientar a la sociedad española sobre un asunto que nos afecta a todos y del que ellos no tienen ni idea, pero pretenden dar doctrina.

Si ellos son tan influyentes, ¿tendremos que pedirles cuenta sobre sus bases teóricas y de dónde sacan esas opiniones? ¿Asumirán la responsabilidad de lo que dicen y sus consecuencias en los comportamientos del común?

Pero, aún nos atrevemos a preguntar con qué derecho se erigen en orientadores de la opinión pública. Y la responsabilidad de los medios de comunicación en difundir esas opiniones sesgadas y sin el menor aporte científico o de contraste con otras teorías explícitas. Esos personajes deberán clarificar su parecer, pero los medios son cómplices también ampliando el alcance de estos mensajes a la sociedad inane.

El influencer: ¿Darles cancha es noticia o implicación irresponsable en una manipulación?

Por lo menos, habrá que dar otras opiniones para contrastar, para no ser seguidores torpes de una manipulación excéntrica o pintoresca. No hay que dejar sólo al influencer, su parecer debe ir junto a otros divergentes, para que así la opinión pública se forme y conforme con los elementos precisos, como corresponde a un conjunto social.

Habrá que recordar a ANTONIO MACHADO y su expresión clarividente:: “No tu verdad, o mi verdad, sino LA VERDAD”.

 

 

 

Texto para www.freepressinfo.com en 17 de junio de 2020
Firmado por LUIS LORENZO,
Un ciudadano del común.

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