Inicio del curso escolar incierto, negacionistas tozudos y gente de botellón

Curso escolar

Mientras el nuevo curso escolar se tambalea, con el personal docente envuelto en dudas y conflictos; sigue habiendo quienes mantienen una actitud irresponsable, negando la pandemia o lanzándose a organizar “raves” ilegales y botellones.   

Pese a demostrarse que las mascarillas protegen del contagio, los negacionistas y sus acólitos siguen erre que erre rechazándolas y haciendo propaganda para que los demás también dejemos de usarlas. Dirigentes como Trump y Bolsonaro son algunos de los adalides de esta teoría a la contra. 

Así las cosas, padres y profesores se preguntan cuál es la mejor forma de actuar en los centros, si seguir las normas dictadas por los ministerios y consejerías -lo que parece más prudente- o plegarse a los que gritan contra ellas y piden que sean derogadas. 

¿Qué hacer con la irresponsabilidad reiterada? 

Parece que con sólo multar a los que se niegan a utilizar mascarilla no vamos a conseguir doblegar esa tozudez insolidaria. Y mucho menos a los otros rebeldes, los del botellón y tente tieso. Que como van por libre, no se andan con muchos rodeos. 

Este tipo de fiestas se organizan al amparo de la noche, en un espacio abierto donde aparcan los vehículos y consumen bebidas alcohólicas con las que amenizar la velada.

En apenas unas horas se reúnen más del centenar de autoconvocados, que no utilizan cubrebocas y mucho menos cumplen la distancia de seguridad.

Pasados quince días tenemos otro pico de contagios, que se acumula a nuestra debacle estadística frente al resto de Europa ¡Y hace unos meses nos escandalizábamos con lo que estaba sucediendo en Nueva York! Aunque allí han conseguido contener la propagación, tomándose en serio las medidas. 

Tendremos que esperar al temeroso y dubitativo desarrollo del curso escolar.

Poniendo el ojo en lo que suceda entre profesores y alumnos, para comprobar si hemos acertado inaugurando la presencia en las aulas o hay que volver al confinamiento. Como ha ocurrido en otros países de Europa y del mundo.

Muchos padres rechazan las modificaciones en las ratios por clase o el intento de reunir alumnos de diversos cursos, como desde siempre se ha hecho en las escuelas rurales, donde no había suficientes estudiantes por curso y la educación era mixta y diversa. Hay, por tanto, mucha experiencia acumulada, a la que se puede recurrir para superar la crisis.

Los padres deben confiar en los educadores y dejarles libertad para replantear sus métodos, tal y como se crea más conveniente. Sería de gran utilidad que las familias respaldasen las peticiones de aumentar la contratación de personal docente y sanitario, ofreciendo más seguridad en los centros educativos y mejores condiciones en los hospitales. 

De los resultados de los experimentos educativos que se están haciendo en España, podremos hablar en unos años, si como esperamos, dan los frutos esperados.

La sociedad entera está implicada y todos debemos poner algo de nuestra parte ¡Nos va mucho en ello, nada menos que el futuro!

Luis Lorenzo, ciudadano contemplativo ante el nuevo curso. Madrid, 20 septiembre 2020.

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