Ingreso Mínimo Vital

Ingreso Mínimo Vital: Estado, marzo de 2021

Economía

Según La Moncloa, el Ingreso Mínimo Vital ha llegado a 203.000 hogares en marzo. Hogares en los que viven más de 565.000 personas, formados por 320.020 adultos y 245.175 menores. Existe un registro 1,15 millones de solicitudes válidas desde que se puso en marcha la prestación. De todas las solicitudes, El INSS ha tramitado más de 800.000, con más de 210.000 prestaciones aprobadas y 600.000 denegadas.

De media, los hogares en los que el Ingreso Mínimo Vital ha sido aprobada están formados por 2,77 personas y perciben 460 euros aproximados. Las viviendas en las que viven familias formadas por dos adultos y tres o más menores, o tres adultos y dos o más menores, o por cuatro adultos y un menos, pueden llegar a recibir 1.033 euros al mes.

El Ingreso Mínimo Vital y su incidencia en la reducción de la pobreza infantil.

Esta prestación económica, dirigida a prevenir el riesgo de pobreza, ha supuesto un desembolso de 920 millones para la seguridad social en los nueve meses que lleva en vigor. Tiene el objetivo de acabar con la exclusión social de las personas que viven solas; o están integradas en una unidad de convivencia y carecen de recursos económicos básicos para cubrir sus necesidades básicas.

Otro de los principales objetivos del Ingreso Mínimo Vital es reducir la pobreza infantil. La media de edad de los titulares de esta prestación es de 32,51 años. Pero si tenemos en cuenta que el 44% de las personas son menores, la edad media se sitúa en 27.55 años. Los datos del INSS revelan que el 70% de los titulares de la prestación son mujeres, lo que quiere decir que 316.163 mujeres en situación de convivencia perciben el Ingreso Mínimo Vital.

En su mayoría, las denegaciones se han producido por no cumplir el criterio de vulnerabilidad (al superar los umbrales de renta y patrimonio), aunque un 10% de las denegaciones se deben a la falta de acreditación de la unidad de convivencia, para lo que en enero se realizó una modificación normativa para que los trabajadores sociales y entidades colaboradoras del Ingreso Mínimo Vital puedan realizar la acreditación y facilitar el reconocimiento de situaciones de convivencia no convencionales.

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