De El Salvador a Haití: la seguridad y los derechos humanos en América
El Salvador y Haití ofrecen respuestas opuestas a la violencia de las bandas. El Salvador mantiene desde 2022 un régimen de excepción que sus autoridades presentan como un éxito y que sus críticos cuestionan. Haití ve cómo las bandas dominan su capital, y desde hace unos días ambos mundos se tocan: soldados salvadoreños de una fuerza respaldada por la ONU están desaparecidos en Puerto Príncipe.
El Salvador: el régimen de excepción y el debate sobre el Estado de derecho
El régimen de excepción se aprobó en marzo de 2022 tras un repunte de homicidios atribuido a las pandillas. Desde entonces el Gobierno de Nayib Bukele lo ha renovado cada mes: el 21 de octubre de 2026 la Asamblea Legislativa aprobó la prórroga número 56. La estrategia combina detenciones masivas de presuntos pandilleros con la construcción de cárceles de máxima seguridad, entre ellas el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
Según la solicitud del Gobierno, han sido capturadas unas 93.300 personas vinculadas a estructuras criminales. Las autoridades sitúan la tasa de homicidios en 1,3 por cada 100.000 habitantes al cierre de 2025, frente a 7,9 en 2022, y presentan al país como el más seguro del hemisferio occidental. Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) citada por la prensa salvadoreña indicó que el 68,9 % de la población considera que el régimen debe seguir prorrogándose.
| Lo que defiende el Gobierno | Lo que cuestionan organizaciones y analistas |
|---|---|
| Reducción sostenida de los homicidios y más de 93.000 capturas desde 2022. | El régimen mantiene suspendidas garantías de los artículos 12, 13 y 24 de la Constitución: derecho de defensa, plazo máximo de detención administrativa y privacidad de las telecomunicaciones. |
| Apoyo ciudadano medido en encuestas. | El Gobierno ha admitido un «margen de error» en las detenciones sin precisar cuántas serían, y el Movimiento de Víctimas del Régimen denuncia capturas de personas inocentes. |
Conviene recordar que casi todas las cifras salvadoreñas proceden de fuentes oficiales y no han sido verificadas por terceros independientes.
Haití: quiebra institucional y una misión internacional en transformación
Tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021 y la parálisis de las instituciones, las bandas ocuparon buena parte de Puerto Príncipe. Una alianza criminal conocida como Viv Ansanm, formada a comienzos de 2024 para contrarrestar la llegada de tropas internacionales, controla o influye, según un análisis de Deutsche Welle, sobre cerca del 90 % de la zona metropolitana. Según otro análisis, la mayor parte de la infraestructura crítica de la capital, incluidos el principal terminal petrolero y el de contenedores, quedó bajo ese control.
El último informe del secretario general de la ONU contabiliza 1.123 muertos y 440 heridos por violencia de bandas entre julio y principios de octubre de 2026. Las elecciones se han aplazado, y el representante especial de la ONU en Haití, Carlos Ruiz Massieu, ha advertido de que las bandas se adaptan a las operaciones de seguridad. Un ejemplo es el ataque del 23 y 24 de agosto en Kenscoff, tras el que se reportaron rehenes, de los que trece fueron liberados después gracias a iniciativas locales respaldadas por la ONU.
La misión multinacional que lideraba Kenia ha cambiado de formato. Hoy opera como Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), con apoyo logístico de la ONU y un mandato de carácter más militar. Según The New York Times, la fuerza ha despejado controles de carretera de las bandas, ha incautado armas y patrulla regularmente el centro de la capital, lo que deja a la Policía Nacional de Haití libre para responder a brotes graves de violencia.
Tropas salvadoreñas operan hoy en Haití
18 de octubre. Bandas emboscan en Croix-des-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe, un vehículo blindado de la GSF con cuatro militares salvadoreños, que cumplían funciones de evacuación médica. Desde entonces están desaparecidos.
19 de octubre. El informe de la ONU ante el Consejo de Seguridad advierte de la capacidad de adaptación de las bandas.
21 de octubre. La Asamblea salvadoreña aprueba la prórroga 56 del régimen de excepción.
22 y 23 de octubre. Bukele ordena un despliegue para buscar a sus hombres y lanza un ultimátum a las bandas para que los entreguen con vida. Las cifras del refuerzo no coinciden: unos 100 soldados de fuerzas especiales llegaron a Puerto Príncipe el día 23, según Infobae y Cibercuba (que cita a Reuters), mientras que Le Nouvelliste y El Salvador.com hablan de 450 militares. En esos días, Wilson Joseph, alias «Lanmò San Jou», jefe de la banda 400 Mawozo, difunde un vídeo de unos 90 segundos en el que exhibe municiones y desafía a Bukele.
24 de octubre. The New York Times y Reuters informan del hallazgo de cuatro cuerpos en las afueras de la capital que podrían ser los de los soldados; una fuente citada por el diario dijo que estaban completamente calcinados. Bukele lo niega: afirma que los restos, entregados por una ONG en el aeropuerto, pertenecen a un niño, a un hombre mucho más alto que los aerotécnicos y a una persona con uniforme de otro ejército, y publica fotos de carnés de otros países, entre ellos Chad. Hasta el 25 de octubre, el paradero de los cuatro salvadoreños no estaba confirmado oficialmente.
En los vídeos difundidos en redes, el jefe de 400 Mawozo se dirige directamente a Bukele: sostiene que Haití no es El Salvador, que su banda no teme a los militares salvadoreños y que está preparada para combatirlos si entran en su territorio. Es la propaganda de un grupo criminal que busca intimidar, y conviene tratarla como tal. Pero ilustra el contexto en el que opera el contingente: bandas con armamento y control territorial propios, en un conflicto con reglas muy distintas a las de una operación de seguridad interna.
La pregunta de si el modelo salvadoreño es exportable ya no es teórica: tropas salvadoreñas operan hoy en Haití.
¿Es exportable el «modelo salvadoreño»?
El éxito que el Gobierno salvadoreño atribuye a su estrategia ha llevado a actores políticos de la región a plantear réplicas de la mano dura. Para Haití, un análisis de Deutsche Welle difundido esta semana sostiene que ese modelo no resolverá la crisis de las bandas. Entre sus argumentos está que la situación del país reúne las condiciones de un conflicto armado, con grupos que controlan territorio y financiación propios, lo que lo distingue de un Estado que conservaba la capacidad de actuar sobre su territorio.
Desde dentro de Haití, el director del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos, Gédéon Jean, opina que el país necesita una fuerza internacional para reforzar a la policía, pero que eso exige recursos tecnológicos y humanos adecuados. Para él, la desaparición de los cuatro salvadoreños cambia el escenario porque la GSF ahora es víctima de la violencia de las bandas.
| El Salvador | Haití | |
|---|---|---|
| Respuesta | Régimen de excepción desde marzo de 2022, con 56 prórrogas | Fuerza de Supresión de Pandillas respaldada por la ONU |
| Cifra clave | 1,3 homicidios por 100.000 habitantes (2025, oficial) | 1.123 muertos entre julio y principios de octubre de 2026 (ONU) |
| Principal reto | Garantías suspendidas y detenciones cuestionadas | Territorio dominado por bandas y elecciones aplazadas |
Autoridad, seguridad y garantías democráticas
La seguridad se ha convertido en la principal demanda de la ciudadanía en la región, y el contraste entre El Salvador y Haití lo muestra con claridad. El reto de los Gobiernos es lograr estrategias eficaces que devuelvan la tranquilidad sin desmantelar los contrapesos democráticos ni vulnerar los derechos fundamentales. Que soldados de un país con régimen de excepción estén hoy desaparecidos en un país cuyas instituciones no controlan buena parte de su capital es un recordatorio de que ninguna de las dos fórmulas ofrece respuestas fáciles.






