Mascarilas

El debate de las mascarillas en tiempos de pandemia

Opinión

La utilidad de las mascarillas, para evitar los contagios durante las dos oleadas del coronavirus, ha sido elargumentario principal de debates. Tanto en España, como en otros muchos países se han generado discusiones interminables.

Primero en China, más tarde en Europa y por último en los Estados Unidos de América, se mantuvo en vilo la utilidad de estos adminículos -ahora omnipresentes- que antes solo se usaban en el lejano Oriente.

Gentes de todo calibre primero las rechazaron, aunque han terminado usándolas ante su evidente protección. Podemos evocar los conflictos que el Presidente Trump tuvo con sus asesores cuando le afearon que jugase a quitársela, sin venir a cuento y que una vez contagiado le tocó apechugar poniéndosela -al menos en público-. Otro que siguió esa estrategia negacionista, fue el Presidente Bolsonaro en Brasil, que también acabaría contagiándose, y se vería obligado a recular en su postura.

En España no faltaron los intentos de rechazarla, sobre todo por parte de determinadas figuras mediáticas afines a la derecha más reaccionaria y radical. Otros hechos pintorescos que sucedieron en nuestro país respecto a este producto, que se ha convertido en imprescindible, fue la importación de grandes lotes desde China. En las que competían el Gobierno Central con los Gobiernos Regionales. Llevándose la palma el de la Comunidad de Madrid. Y, por último, la bazas de los astutos productores que han hecho el agosto con la compraventa en farmacias y supermercados.

¿Venta a bajo coste o gratis?

El paso siguiente -en el que todavía estamos inmersos- es si ese producto industrial de uso obligatorio para toda la población, debería ser subvencionado y distribuido desde los poderes públicos, evitando el negocio oportunista durante una crisis sanitaria.

¿Por qué no se ha incentivado la fabricación de las mascarillas a través de una industria nacionalizada?

En Europa se ha adoptado el modelo USA, dejándolo en manos privadas. Con la consiguiente consecuencia de que los menos pudientes han visto agravados aún más su economía familiar, ya de por sí castigada por la situación económica. Hasta que la opinión pública le ha exigido al Gobierno una intervención inmediata.

La propuesta por parte de la Administración ha sido bajar el IVA del 21% al 4%. Una tasa propia de los artículos de lujo. No obstante, sólo se ha rebajado este porcentaje impositivo para las quirúrgicas desechables, dejando las demás con el impuesto anterior. ¿Por qué no seguir el modelo de Portugal en lugar del liberalismo americano? Nadie nos lo explica.

Mascarillas de tela personalizadas, mascarillas quirúrgicas o mascarillas ffp2.

Como tampoco nos aclaran de una vez, cuál es la mascarilla más idónea desde el punto de vista sanitario y científico. Acabando así con esta verbena de la moda sobre las mascarillas más chulis y decorativas. Convirtiendo un objeto de primera necesidad en otro producto de merchandising. Presentadores y políticos hacen gala y propaganda de su presunta ideología. Y muchas veces de su mal gusto y su memez.

Es innegable que han surgido negocios de tapadillo, al hilo de la inobservancia gubernamental. Sin embargo, durante la primera oleada, la Comunidad de Madrid repartió miles o millones de mascarillas con el logo de las siete estrellas. Y pese a que se utilizara con fines propagandísticos, la mayoría de ciudadanos pensamos que ese era un buen camino, que nunca se continuó. En cambio, en farmacias y supermercados se instalaron los paquetes a la venta, sin saber el nivel de homologación que tenían y que cada uno vendió al precio que le pareció oportuno.

¡Incluso hubo gente que viajó a Portugal para comprarlas, porque allí eran más baratas!

Además, antes de proceder a la bajada del 4%, el Gobierno de Coalición hizo el ridículo consultando a la Unión Europea si era posible realizar dicho trámite en plena pandemia. ¿A qué venía la pregunta si había otros países europeos que ya lo habían hecho? 

Resulta que ahora somos más papistas que Roma y andamos con filigranas.

Confiaremos en que con los nuevos Presupuestos Generales del Estado, la situación sea más justa y equitativa; al menos en lo concerniente a los impuestos aplicables a los más damnificados.

Luis -Lorenzo, ciudadano “pagano” de impuestos injustos.

Noticias – Free Press Info: Información Digital

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *