Pangea

El bosque de piedra de Pangea en Alemania esconde la historia de Europa

Un estudio de la Universidad de Münster ha descubierto que Pangea, una zona cercana al ecuador —hoy el centro de Alemania— albergaba bosques tropicales secos con árboles de hasta 20 metros de altura. Hace unos 300 millones de años, cuando todos los continentes estaban unidos en el supercontinente, inundaciones estacionales los derribaron y enterraron en sedimentos fluviales. El tiempo y la química de la Tierra hicieron el resto: los convirtieron en piedra.

Un equipo internacional liderado por el geólogo Steffen Trümper (Universidad de Münster) ha demostrado algo revolucionario: esos troncos fosilizados no solo preservan la anatomía vegetal, sino que funcionan como un archivo geológico natural capaz de registrar eventos tectónicos a lo largo de 300 millones de años. El estudio, publicado en la revista Scientific Reports el 24 de julio de 2026, amplía drásticamente el potencial de la madera petrificada como herramienta científica.

El Hallazgo: Kyffhäuser y los gigantes de piedra

Los fósiles provienen de las montañas Kyffhäuser, en el norte de Turingia (Alemania), dentro de la Cuenca de Saale (Saale Basin). Se trata de troncos silicificados embebidos en “redbeds” (sedimentos rojos fluviales) teñidos por óxidos de hierro, indicio de un clima cálido con estaciones secas marcadas.

Alemania es rica en este tipo de hallazgos. El bosque petrificado de Chemnitz (291 millones de años) es uno de los más completos del Pérmico: preservó un ecosistema entero gracias a una erupción volcánica que lo enterró rápidamente. Kyffhäuser, en cambio, destaca por su registro tectónico prolongado en troncos fluviales transportados.

Estos troncos, son conocidos desde el siglo XVIII y pertenecen a parientes extintos de las coníferas que crecían en los márgenes ecuatoriales de Pangea. Cuando el equipo analizó el cuarzo y otras formas de sílice mineralizada dentro de la madera mediante técnicas avanzadas como la luminiscencia catódica, isótopos de oxígeno y silicio, termometría Raman, microscopía electrónica y datación U-Pb.

Resultado principal: identificaron cinco fases sucesivas de mineralización (silicificación). Cada fase captura condiciones diferentes de temperatura, presión y composición de fluidos subterráneos. Juntas, documentan unos 200 millones de años, desde el Carbonífero superior hasta el Cretácico temprano. Al sumar el levantamiento posterior de la región, el registro alcanza casi 300 millones de años —el intervalo más largo documentado hasta la fecha en este tipo de fósiles.En algún momento, partes de estos troncos estuvieron enterradas entre 3 y 5,5 km de profundidad, sometidas a temperaturas de 160-240°C. Lejos de destruirlos, esas condiciones quedaron “fotografiadas” en los cristales de cuarzo.

Pangea en contexto desde Free Press Info

En esa época (finales del Carbonífero – Pérmico temprano), se supone que la región formaba parte del hemisferio norte ecuatorial de Pangea. El clima era estacionalmente seco, con bosques adaptados a periodos de sequía seguidos de inundaciones. Los troncos fueron cubiertos rápidamente por sedimentos fluviales, lo que podría haber favorecido su preservación.

La Cuenca de Saale es una de las más antiguas del gran sistema de cuencas centroeuropeo. El estudio muestra que la madera fosilizada puede registrar la subsidencia (hundimiento) de la cuenca, el enterramiento profundo, el calentamiento y la posterior exhumación (levantamiento), ofreciendo una herramienta nueva para reconstruir la historia tectónica continental.

¿Por qué es Importante este Descubrimiento?

  1. Nuevo “geoarchivo” — Hasta ahora se valoraba la madera fosilizada principalmente por su anatomía vegetal. Ahora se demuestra que puede revelar la historia geológica regional a escala de cientos de millones de años.
  2. Amplía los tiempos de mineralización — Muestra que el proceso puede ocurrir en múltiples etapas a lo largo de épocas geológicas muy extensas.
  3. Herramienta para el futuro — Este enfoque podría aplicarse a otros yacimientos de madera petrificada en el mundo (como los famosos bosques de Chemnitz en Alemania o los de Patagonia en Argentina) para estudiar la evolución de cuencas sedimentarias y eventos tectónicos.
  4. Conexión con el clima y la vida — Los fósiles ilustran cómo era la vegetación en los márgenes de Pangea antes de la explosión de los dinosaurios.

“Es asombroso que un fósil, a menudo no más grande que la palma de la mano, encapsule la historia geológica de toda una región durante cientos de millones de años”, destacó Trümper.

Este hallazgo nos recuerda la inmensidad del tiempo geológico. Árboles que crecieron en un mundo dominado por Pangea, enterrados, cocidos a cientos de grados bajo kilómetros de roca y finalmente expuestos de nuevo, ahora nos cuentan no solo cómo era la vida entonces, sino cómo se movió y transformó la propia Tierra.

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