El Bautismo

El bautismo es uno de los sacramentos más importantes, el primero de todos los que recibimos a lo largo de nuestra vida y por lo tanto el más decisivo ante Dios.

Debemos celebrar el bautismo cada día porque:

  • Da VALOR divino máximo a todo lo que hagas y ofrezcas. Forja 264: “El Señor ha puesto en tu alma un sello indeleble, por medio del Bautismo: eres hijo de Dios. —No lo olvides”.
  • DIGNIDAD la máxima: más que ángeles (son servidores de Dios: no ‘hijos’ suyos) nos hace hijos de Dios Padre, hermanos de Dios Jesucristo, templos de Dios Espíritu Santo: miembros de la Familia Divina, que es Dios uno y trino
  • CIELO. Nos lo abre. Nos asegura la salvación. Incluso, solo con el bautismo de deseo: “Quien desea bautizarse, pero muere sin recibir el sacramento, es cristiano y va al cielo. Aunque no esté bautizado, solo con desear el sacramento, movido por su fe y su amor a Dios, ya eso le abre el cielo. Dios no está atado a los sacramentos visibles. Puede hacer santo, en su alma, a quien quiera y se lo pide”. Santo Tomás, S. Th. III, q.68, a.2.
  • VIDA divina. Nacemos por el Bautismo al espíritu, igual a como nace nuestro cuerpo.
    Es “la vida divina que, por el Bautismo, Dios ha hecho nacer en nuestras almas”
  • Nos da la FE. Los niños se alimentan por sus madres, no solos: igual nosotros, niños de nuestra Madre la Iglesia, que nos da la salvación y la fe (S. Th. III, q.68, a.9 ad1).
  • ¡CELÉBRALO! Es el día TOP de tu vida: ¡más que tu cumple, tu graduación, tu boda! El Papa Francisco ya explicó por qué debemos celebrar el aniversario de nuestro bautismo.
  • UNIDAD: Estamos unidos a TODOS los bautizados, hijos de Dios
    “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo: un solo Dios y Padre, que lo es de todos, que está sobre todos, que gobierna todo, y que habita en todos” (Efesios IV, 4-6).
  • SANTOS. Máximo felices, disfrutarlo todo, contentos a muerte, con Dios y a machete
    “Santidad no significa exactamente otra cosa más que unión con Dios; a mayor intimidad con el Señor, más santidad” San Josemaría: Amar a la Iglesia 22.
  • CRISTIANOS. Lo somos. Lavados por la Sangre de Cristo, derramada TODA por nosotros, en precio por nuestros pecados, haciéndonos ser su cuerpo: somos la Iglesia
    “Cristo amó a su Iglesia y se sacrificó por Ella, santificándola, limpiándola con el bautismo de agua, llenándola ante Él de gloria, sin arruga ni fallo, santa e inmaculada”. (Efesios V, 25-27).
  • CRISTOS. Nos hace iguales a Cristo, ser otros Cristos, iguales a Jesús: “Unidos a Cristo, identificados con Cristo, por el Bautismo; habilitados para luchar por Cristo”, “otro Cristo, el mismo Cristo” mejorar y vivir como Cristo, a lo grande, como dioses…
  • DIOS se hace “nuestro”: Con el Bautismo, Nuestro Padre Dios ha tomado posesión de nuestros corazones, de nuestras vidas, de nuestro Amor: somos suyos, y Él es nuestro
  • HIJOS de nuestro Padre Dios. Hijos de Santa MARÍA. HERMANOS de los demás hombres, hijos de Dios. ENGRANDECIDOS viviendo a lo divino, al máximo bien y plan

Forja – Eternidad – punto 1017. “Te contaba que hasta personas que no han recibido el bautismo me han dicho conmovidas: “es verdad, yo comprendo que las almas santas tienen que ser felices, porque miran los sucesos con una visión que está por encima de las cosas de la tierra, porque ven las cosas con ojos de eternidad”. ¡Ojalá no te falte esta visión! —añadí después—, para que seas consecuente con el trato de predilección que de la Trinidad has recibido”.

Por: Pedro García-Alonso Montoya

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