Congojos autonómicos, ante el nuevo curso escolar 2020

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Metidos de lleno en el pandemonium del curso escolar 2020-2021, los avances de la Covid-19 se han ido produciendo. El virus tiene su propio itinerario, y no parece importarle mucho que nosotros aún estemos marcando el nuestro…

Las Comunidades Autónomas siguen pidiendo que sea el Gobierno Central quien vuelva a tomar las riendas para coordinar los protocolos educativos. Todos se han visto desbordados y temen el colapso. Aunque, teniendo en cuenta que no se ha reforzado el sistema con más personal docente, ni se han habilitado locales públicos para rebajar las ratios del alumnado…¿Qué era lo que esperaban que sucediera? 

La mayoría de los centros han intentado adecuar, en la medida de sus posibilidades, las instalaciones y recursos disponibles. Pero se han quedado cortos. Las promesas de las nuevas contrataciones se han quedado solo en eso, mientras se les exige a los profesores titulares que den todo de sí. Además de reconvertir al personal técnico, especializado en asuntos paraescolares, para realizar todo tipo de tareas. Ahora imprescindibles ante la apabullante pandemia.

Como no hay más remedio ante los hechos consumados, confiamos en que haya consenso entre el Gobierno Central y los de las Comunidades Autónomas, para ir atajando los problemas que irán surgiendo y aquellos a los que ya hay que ir dando soluciones inmediatas. El curso no puede retrasarse eternamente, aumentando la angustia y preocupación de las familias y de los profesionales de la educación. Sin olvidar que tanto niños como jóvenes están viendo sacudidas todas sus expectativas educacionales. Sumado a un temible e incierto futuro.

De las incertidumbres del nuevo curso escolar a los presupuestos interminables

Los ciudadanos exigimos a nuestros gobernantes que no cejen en sus responsabilidades. Asumiendo y solventando, de una vez por todas, los conflictos presentes. Los Presupuestos Generales del Estado han encarnizado, más si cabe, este otoño del 2020. Aumentando la tensión de las discusiones en lontananza, en las que estábamos ya enzarzados.

Las reuniones a varias bandas se seguirán desarrollando, con mejor o peor  fortuna.  Replanteando así los diversos partidos su postura y compromiso para conseguir unos presupuestos razonables, y absolutamente necesarios a estas alturas de la legislatura.

En las declaraciones de cada grupo parlamentario se reflejan las actitudes partidistas, en las que se advierten los deseos y aspiraciones de cada cual. Aunque sigan sosteniendo que todos aspiran a ser generosos y más patriotas que nadie. Ese impulso “nacional” es una ilusión generalizada, pero no todo fin justifica los medios.

Ante esos debates, la ciudadanía asiste impotente, temiendo que todo se tambalee y se contemple, otra vez, la posibilidad de nuevas elecciones. Parece que nadie lo quiere, con la crisis del coronavirus enturbiando todo, pero habrá que estar atentos a las propuestas de cada grupo y de sus coaliciones. ¡Ahí estará “la madre del cordero”, en las nuevas agrupaciones!

En los acuerdos con los que cada quisque cede y exige concesiones y proyectos.    

Una dramaturgia que todos contemplamos estupefactos y a la defensiva, esperando que consigan solucionar lo que parece inevitable.

Luis Lorenzo, ciudadano alerta.

Staff Reporter

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